Oihalezko teilatua (tejado de tela)

 

KARELA2

 

 

OIHALEZKO TEILATUA

 

Cinco fotografías de gran tamaño, tres esculturas, y un mismo hilo conductor: la lona. Un toldo blanco.

El toldo simboliza un cobijo en tiempos difíciles. Un hueco improvisado para la vida, cuando no hay otra. Es el material indispensable en los campamentos de refugiados: un simple trozo de lona en medio de la incertidumbre.

¿Qué es esa sed, esa mirada irritada de la familia que ha surcado el mar Mediterráneo?

Y ¿qué es ese dolor de la persona que, debido a esta crisis sanitaria, no ha podido despedir a un ser querido?

Aunque se trate de distintas situaciones, existe una conexión entre ambas: nos une la impotencia ante la desgracia, la conciencia de nuestra vulnerabilidad. De eso nos habla la exposición “Oihalezko teilatua”: de que ahora todos tenemos un refugio obligatorio, un campamento provisional que nos protege y nos encierra al mismo tiempo. Tal vez esto calme nuestros pasos agigantados y nuestras convicciones inquebrantables; ojalá consiga aplacar nuestro egoísmo, y nos una más.

En las fotografías se refleja la vida bajo la lona: el dolor, el frio, los juegos, la alegría… el movimiento. Todo lo que las personas de su interior han experimentado, como si el toldo fuera una fina y frágil piel que absorbe las emociones y nos las transmite mediante sus arrugas y pliegues.

Son imágenes de lonas que a su vez han sido impresas sobre lonas, y con ello Arriaga nos invita a jugar, tanto con la mirada como con la conciencia. El receptor deberá acercarse a la obra para poder distinguir entre los elementos reales y los impresos, una metáfora que define muy bien la época en la que vivimos: ¿Cuál es la realidad? ¿Aquello que se nos muestra desde lejos? ¿O, por el contrario, aquello que descubrirnos al acercarnos?

Tres esculturas completan la exposición. Están hechas de tela de hormigón, mediante una técnica muy especial y poco habitual entre escultores. Estas obras simbolizan una carpa de lona, y representan las tres fases que esta  mundial ha generado en nosotros. En la primera obra, la carpa aparece recogida, todavía cerrada, expectante; en la segunda se distingue una lona expandida, empezando a abrirse, con las primeras tensiones visibles sobre ella; y, por último, la tercera obra representa el momento en el que nos enfrentamos al problema: es una lona llena de pliegues y tensión, que ya se ha convertido en nuestra casa.

Oihalezko teilatuak. Algunos tejados son provisionales. Otros, provisionalmente eternos.

 

Nerea Ibarzabal

 

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